Resultados


Presentamos un trabajo reflexivo sobre la producción de conocimiento por parte de los trabajos realizados por los estudiantes del máster acompañados de sus tutores. Es asimismo un trabajo de fin de máster de María Jaime Bueno, dirigido por Carmen Guerra de Hoyos. Al mapa interactivo desarrollado se accede pinchando en las imágenes siguientes, y la interpretación de resultados se puede leer más abajo, en un artículo que la profesora Guerra firma con la autora del trabajo para el libro de las cinco primeras ediciones del máster cas, de próxima aparición, y que adelantamos aquí.

1. Introducción. Planteamientos de partida.

Quizás la primera pregunta que cualquiera puede hacer al tener noticia de este trabajo sea por el sentido del mismo ¿Qué utilidad puede tener hacer un mapa de las investigaciones realizadas en el seno de un master como el de Ciudad y Arquitectura Sostenibles? Seguramente es una inquietud legítima, puesto que en problemáticas tan acuciantes como las que afectan a la relación contemporánea del hombre con el medio, parece que habría que emprender caminos dirigidos a la acción directa, más que proyectos que nos lleven a comprender y gestionar el conocimiento sobre esa relación.

Sin embargo, son esas mismas condiciones las que hacen necesario un trabajo como el que presentamos. En primer lugar porque se propone desde un marco de producción de conocimiento (un master oficial de la universidad de Sevilla) que lleva implícita la condición, casi como exigencia, de hacer accesible y comunicable el conocimiento generado en su seno. En segundo porque, posiblemente los campos de investigación de una alta complejidad por la interdisciplinaridad de sus contenidos, la dispersión de los posicionamientos o la densidad de los objetos de conocimiento, sean los más susceptibles de generar investigaciones parciales o difícilmente comunicables entre sí.

Precisamente esta dificultad es la que provocó que el investigador Olivier H. Beauchesne, desarrollara un “Mapa de Colaboraciones Científicas”. Basándose en los datos de los artículos publicados entre 2005 y 2009 establece un sistema de conexiones entre instituciones colaboradoras, representando con la intensidad de las líneas el logaritmo del número de conexiones entre ciudades,

“Por ejemplo, si un investigador de la UCLA publica un artículo con un colega de la Universidad de Tokio, se crearía un vínculo de colaboración entre Los Ángeles y Tokio. El resultado de este proceso es una lista muy larga de los pares de ciudades, como Los Ángeles, Tokio, y el número de casos de colaboración científica entre ellos. A partir de aquí, utilicé la base de datos de genome.org para convertir las ciudades en coordenadas geográficas…Los pasos siguientes fueron similares a los planteados en el mapa de amistad Facebook. Usé una proyección de Mercator para proyectar las coordenadas geográficas en el mapa y el Gran Círculo Algoritmo para trazar las líneas de colaboración entre ciudades. La intensidad de las líneas es una función del logaritmo del número de colaboraciones entre pares de  ciudades y el logaritmo de la distancia entre las mismas dos ciudades.”[1]

Parece evidente que el campo de la sostenibilidad espacial cumple todas esas condiciones. También conocemos las carencias de difusión de los trabajos en la universidad española y cómo, un enorme número de tesinas, trabajos finales de master o tesis doctorales quedan inéditas o con una divulgación incompleta, puesto que la puesta en debate de los contenidos de las investigaciones no financiadas a menudo se convierte en un campo de investigación en paralelo al tema elegido, al menos en la disciplina de la arquitectura. Así, el punto de partida de nuestro trabajo consistió en darnos cuenta del gran número de trabajos de investigación generado por las ediciones anteriores del master, que habían ido sumando volúmenes, algunos desinteresadamente cedidos por sus autores a la biblioteca de la escuela de arquitectura, pero a los que, pese a que era posible el acceso mediante permiso, nadie accedía por que no hay apenas noticia de su realización[2].

Estas cuestiones nos llevan a considerar la pertinencia de realizar un trabajo de ordenación y visualización de la investigación realizada en el master, no solamente para poner a disposición de estudiantes, investigadores y docentes esa información, que en la mayoría de los casos está velada[3], sino para estudiar esos solapes y convergencias entre los investigadores, así como también las carencias, las zonas no desarrolladas de este campo de conocimiento, de manera que puedan reorientarse y realimentarse las líneas de acción de investigadores o docentes en esta temática, si se considera necesario. Se podría pensar en aplicaciones derivadas de este mapa, como la reorientación de la docencia del master, la propuesta de seminarios o actividades complementarias en áreas de interés, o la inserción de líneas de investigación existentes dentro o fuera de la universidad, como centros de investigación o empresas con capacidad investigadora, como polarizadoras del suelo de investigación existente.

No obstante debemos reconocer los límites que presenta el trabajo realizado. En primer término habría que situar la dificultad de acceso a los trabajos, puesto que hemos intentado establecer un protocolo de información al investigador, para conseguir el permiso de inclusión de su trabajo en el mapa, especificando que no se reproducen contenidos del mismo, sino que lo que se efectúa es una ficha resumen con datos básicos y se extractan la bibliografía y  los ejemplos más representativos. Este proceso ha sido una tarea difícil de localización de los autores, en la que no habríamos podido avanzar sin la colaboración del IUACC, tanto por el personal de apoyo como por su director, Juan José Sendra. Aún así, no se ha conseguido permiso de acceso a la totalidad de los trabajos de los egresados: en total se han estudiado 27 de los 36 trabajos que componen la línea investigadora desde 2006 a 2009, y 6 de los 11 que integran la línea profesional desde 2006 a 2008. Pese a que la distribución de los trabajos por línea y año lectivo no es especialmente homogénea, el número total de trabajos estudiados sí resulta especialmente significativo de la actividad investigadora realizada en el seno del master.

La creación de un mapa conceptual tiene una carga innegable de propuesta, en cuanto a que la comprensión de las relaciones entre los conceptos se lleva a cabo desde una posición muy determinada en el campo de investigación de la sostenibilidad. No podemos negar que esta ordenación concreta tiene de fondo, con toda seguridad, prejuicios, o principios de los que apenas somos conscientes y de los que el debate, las correcciones, o la crítica pública, a la que sometemos esta investigación, seguramente nos informarán. Pero es en esta exposición y puesta en común de los resultados obtenidos, en donde el mapa puede alcanzar su potencialidad real: la de ser desmontado o reorganizado desde una comunidad de investigación. Asumimos pues ese condicionante de partida pero entendemos, con Chantal Maillard que:

“Bien visto, lo que importa en una narración no es tanto lo que se narra como lo que no se narra. Y con ello no me refiero a lo que no se dice en/con lo dicho, lo cual es inevitable, sino, más aún, a lo que no se dice de ninguna manera, aquello que asoma en los huecos, en los márgenes, en los espacios en blanco por los que el texto respira. Esos espacios intermedios soportan un tiempo, son la continuidad de lo que asoma en lo expresado, lo que del iceberg o del volcán se continúa bajo el agua. Son todo lo que el texto oculta, lo que hubiese ocurrido de haber sido narrado. Los márgenes –o los intervalos-, de ser el lugar de lo superfluo o del añadido, de lo prescindible, se transforman de este modo en un lugar de narración posible. No deja de ser paradójico, por otra parte, que cualquier empeño por sacar a flote (aleatoriamente) ciertos episodios sumergidos se verá frustrado, pues se convertirán ipso facto en texto y, necesariamente, en señal de lo que queda por decir” MAILLARD, 2011, p. 32.

El mapa es también texto, narración y, como tal, los espacios intermedios, los vacíos, son tan elocuentes como lo descrito, como lo explícito. Aceptando la insondabilidad de lo realizado, proponemos una comprensión a modo de acercamiento textual, al mapa-texto que cada uno puede leer. Jugar a leer, interpretar como juego de comunicación en el que somos jugadores y piezas en el tablero, una condición comprometida pero abierta a la interacción y a la crítica.

2. Progresión del trabajo: dificultades y herramientas metodológicas.  

Como ya se ha adelantado con anterioridad, el proceso de trabajo estaba mediado por el acceso a los documentos. El respeto a la autoría de los mismos -sobre todo al tratarse, la mayoría, de trabajos inéditos-, nos ha llevado a un proceso bastante largo de gestión de los permisos, aunque no se contemplaba la reproducción de los trabajos, ni siquiera de modo parcial. Pero entendíamos que la inclusión en el mapa era ya una opción de visibilización sobre la que debían decidir los autores de los trabajos. El protocolo que nos marcamos terminará con un feedback a los autores de su posición en el mapa, así como el acceso mismo al mapeado que queremos hacer público vía web.

Esta premisa ha condicionado el desarrollo del mapa, que ha tenido que irse montando a medida que podíamos acceder a la información. El porcentaje de trabajos incluidos es el siguiente:

 LÍNEA_INVESTIGACIÓN:

EDICIÓN 06_07: 3 trabajos de los 7 que componen la edición.

EDICIÓN 07_08: 11 trabajos de los 13 que componen la edición.

EDICIÓN 08_09: 13 trabajos de los 16 que componen la edición.

LÍNEA_PROFESIONAL:

EDICIÓN 06_07: 3 trabajos de los 5 que componen la edición.

EDICIÓN 07_08: 3 trabajos de los 6 que componen la edición.

Como puede apreciarse, la línea de investigación está mucho mejor representada que la profesional, debido al número total de trabajos, pero sobre todo al porcentaje de los trabajos estudiados frente al total de presentados. No obstante, el número total de investigaciones incluidas (33), es muy significativo respecto a la actividad del master, y refleja con bastante fidelidad la evolución, en los tres años de estudio, de temáticas y tipologías de los trabajos.

Conseguido el permiso de acceso a los trabajos, comenzaba la metodología propia del mapeado, que consiste fundamentalmente en la elaboración de una ficha por trabajo, con una síntesis de los datos fundamentales y del contenido, pero escogiendo una serie de términos que resultasen descriptivos de las temáticas de cada trabajo, entendiendo que constituirían las cuestiones fundamentales estudiadas en el mismo. Estos conceptos vertebradores de las investigaciones llevarían además asociados una bibliografía básica sobre ellos, y también, en ocasiones, estudios de caso, ejemplos, o imágenes representativas.

Es decir, al mismo tiempo que se elaboraba un dossier con las fichas de cada trabajo, se iba haciendo un segundo rango de fichas, por conceptos, en las que se iba acumulando y seleccionando la información, de manera que se consiguiera un nivel previo de información general, de utilidad para los investigadores. Este segundo nivel tiene la ventaja añadida de poder compatibilizar diferentes fuentes de información: bibliográfica, gráfica, fotográfica, enlaces web, etc., puesto que la clave de unión es temática, no discursiva.

En esta línea, el proyecto “Tessera” de “Bestiario” plantea la posibilidad de aplicar la interfaz de RE-MAP (previamente empleada en la visualización de proyectos de “visualcomplexity”) en otras colecciones siempre y cuando se den una serie de condiciones, tales como que la lista de contenidos a mapear supere las 80 entradas, que los contenidos estén etiquetados y compartan etiquetas y que existan imágenes asociadas a los contenidos. De esta forma la interactividad de la herramienta nos permitirá elegir el itinerario de búsqueda de información que se ajuste a nuestros intereses[4].

Fig 1. Changing New York, 1935 – 1938, Berenice Abbott, from the New York Public Library’s photostream.

Fuente de las imágenes: http://www.flickr.com/photos/nypl

Fuente del proyecto realizado por Bestiario: http://bestiario.org/research/tessera/changingnewyork/

Quizás sea esta condición uno de los hallazgos del mapeado: la posibilidad de poner en un mismo plano de acceso informaciones provenientes de fuentes muy diferentes. La disposición en diferentes niveles de la información permite que se puedan compatibilizar y fusionar aspectos de los trabajos que aparentemente sería complicado plantear. Hablamos concretamente de la distinción entre trabajos de la línea profesional y de la línea investigadora, tradicionalmente separados. En la actualidad la conciencia es que lo investigador debe alimentar a lo profesional y viceversa, pero es una trasmisión difícil si empleamos en cada caso un medio de expresión diferente: fundamentalmente gráfico, en la opción profesional, fundamentalmente textual, en la investigadora. Sin embargo los mapas suponen una herramienta útil en esa encrucijada, a la hora de encontrar un soporte donde ambas posibilidades se puedan entrecruzar sin perder sus características propias.

La elaboración de estos dos niveles de la información ha sido una actividad continua durante la mayoría del tiempo de trabajo, prácticamente hasta la última fase, se ha estado incorporando información a las fichas de los conceptos, intentando completar aquellos menos tratados, o con un menor nivel de datos, con fuentes externas a los trabajos. El esfuerzo se ha centrado en conseguir un caudal de información lo más homogéneo posible en cada uno de los niveles del mapa. Algo que se ha conseguido con una sistematización de la información de los trabajos, pero que ha habido que forzar en la información de los conceptos. De hecho el nivel de información es variable en estos, encontrando algunos conceptos como “cultura”, o “social” que disponen de una amplia bibliografía e imágenes asociadas, y otros como “infraestructuras” o “arquitectura sin arquitectos,” en los que la información es mucho más concisa y menos desarrollada.

En paralelo a esta tarea se desarrollaba otra, mucho más variable o, si se quiere, menos sistemática, que consistía en la disposición gráfica de los conceptos para la configuración del territorio del mapa. La ordenación inicial, con el concepto de sostenibilidad en el centro, y la doble polarización entre lo extraarquitectónico (extremo derecho) y la arquitectura (extremo izquierdo), y entre lo técnico (zona superior) y lo cultural (zona inferior). Con esos ejes la ubicación de cada término se producía en función de la adscripción a cada una de esas zonas. Los términos híbridos se situaban en las zonas intermedias, más cercanas a su significado concreto.

Esta tarea despliega su propia organización, a medida que se va elaborando el listado de conceptos. Así, hay una serie de patrones que se han ido identificando en la evolución del mapa: afinidad de unos conceptos con otros, absorción de unos conceptos por otros, o relación escalar de unos y otros términos. Relaciones que empiezan a desplegarse y disponerse en el sistema de ordenación planteado. A medida que se mantiene la lectura y recolección de conceptos estas relaciones empiezan a tensarse con la inserción de los nuevos términos, lo que implica, a efectos gráficos, desplazamientos, reubicaciones o cambios en los propios términos elegidos, si resultaba necesario renombrar un concepto para ampliar su campo semántico.

3. Proceso analítico: aprendiendo a leer mapas.

 Podría parecer una afirmación banal, pero no resulta exagerado decir que, de la misma manera que la configuración del mapa va surgiendo a medida que se hace, también el procedimiento de lectura, de interpretación, se va desplegando a medida que nos familiarizamos con el territorio que nosotras mismas hemos dibujado. De alguna manera:

“La interpretación tiene que ver con la medicina: la obra es un síntoma que hay que descifrar. Tiene que ver también con la ley: la interpretación es un informe policial sobre los hechos y las intenciones del autor. El  ‘interpretador’ es un chivato que revela lo que el autor escondía; es el fiscal o, en el mejor de los casos, el defensor en un proceso en el que el autor es siempre el acusado”. (VIOTA, P. 1998, p.55)

Al mismo tiempo, nos convertíamos en delincuente y policía. Debíamos mirar lo realizado con la sospecha de que lo que tiene que decirnos está oculto, pese a haber dispuesto el escenario, y entretejido las pistas. Una condición de extrañamiento que presenta cierta dificultad al comienzo, y que no termina, probablemente, hasta que no nos desliguemos de lo que hemos hecho. En ese sentido, la lectura que haremos a continuación requiere de un doble extrañamiento, realizada desde una relativa distancia del trabajo mismo, y analizando críticamente sus propios resultados, aún nos hace patente el lazo que tenemos con el recurso que hemos generado.

No obstante cualquier buen policía, tiene un oficio aprendido que le dirige la mirada, al menos en primera instancia. Así, parece que la primera lectura debería ser la evolutiva, descifrar la pauta de crecimiento, de modificación, en los tres años de estudio, de los conceptos. De una ocupación en la primera edición (06-07) bastante dispersa, que registra más el polo arquitectónico que el extradisciplinar, y que equilibra razonablemente lo técnico y lo humanístico, se pasa, en la siguiente edición a un refuerzo apreciable de lo extradisciplinar y lo cultural, en contrapeso al polo arquitectónico. Frente a conceptos que empiezan a consolidarse como atractores en el polo arquitectónico (“sistemas”, “bordes”, “ordenación del territorio”) se empieza a apuntar también la influencia de atractores en el campo central (“crecimientos regeneraciones (urbanas)”, “ecología”, “social” y “cultura”) y empieza a activarse la zona superior derecha del mapa con términos como “geopolítica”, “globalización” o “capitalismo”.

En la última edición registrada, el peso del campo extradisciplinar crece considerablemente, decantándose claramente algunos atractores de la investigación en ese periodo como son “socioespacial”, “social” y “cultura”, inclinando el equilibrio del mapa hacia su zona de ubicación.

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Fig 2. Agrupaciones y bolsas de conceptos. Ediciones 06-07, 07-08 y 08-09. Fuente: trabajo final de master.

En la sucesión de ediciones emergen agrupamientos, bolsas temáticas que aparecen y desaparecen, se disuelven o dilatan, consolidan estructuras o desactivan áreas en el transcurso del tiempo. De este modo observamos como la primera edición, aunque visiblemente  diseminada, nos sugiere una voluntad de mezcla, solape y expansión hacia otros territorios, mientras que la evolución de la secuencia parece indicar cierta tendencia al hermetismo temático.

Fig 3. Agrupaciones y bolsas de conceptos. Acumulativos 06-07+ 07-08 y 06-07+ 07-08 + 08-09. Fuente: trabajo final de master.

Es en la superposición de ediciones, a través de los mapas acumulativos, donde la lectura se enriquece, las interacciones se multiplican, los espacios de encuentro se alimentan, donde se refuerzan áreas y se definen huecos. Por eso quizás estas lecturas resulten más desveladoras y significativas, puesto que la adscripción temporal de cada investigación viene definida por la lectura de la misma, generándose cierto desfase en un buen número de trabajos que se leen con posterioridad a las convocatorias de presentación del mismo año donde han obtenido los créditos docentes.

En esta lectura evolutiva también puede incidirse, casi de manera estadística, en la distribución de conceptos por trabajos, o en los conceptos asociados a ediciones concretas. El desglose de ese estudio nos habla de una progresiva tendencia a incrementar el número de conceptos contemplados en los trabajos, parece que eso nos habla de un aumento en la complejidad y la profundidad de los mismos, que proponen un campo de investigación y cuestionamientos más amplios.

Pero la lectura evolutiva nos parecía que no agotaba las posibilidades de comprensión del mapa pues, una vez acotado el territorio de estudio, resultaba procedente ver cuáles podrían ser las relaciones entre conceptos, sus dinámicas e interacciones. Para ello se escogen los cuatro focos de atracción encontrados en el mapa acumulado de las tres ediciones: “sistemas”, “cultura”, “social” y “crecimientos-regeneraciones (urbanos)”.

La estructura de los diagramas propuesto en esta fase de análisis temático, surge de aislar los focos establecidos de la base cartográfica con el objetivo de estudiar cada uno individual y colectivamente, mediante la superposición de los mismos. Para con ello obtener un sistema de relaciones y dinámicas lo suficientemente significativo, nos vemos obligadas a discriminar determinados resultados, a partir de aquí tamaños, colores y grosores nos darán una idea global de los subsistemas generados.

Se genera un claro sistema de interrelación entre focos en el que se aprecian grandes desequilibrios entre ellos, donde las relaciones más potentes se configuran en torno a “sostenibilidad” y “social”, seguida de “sistemas” y “crecimientos-regeneraciones”.

La lectura individual nos revela, por un lado, que el foco “crecimientos-regeneraciones” articula el discurso mediando entre la disciplina arquitectónica y lo puramente conceptual, mientras que “sistemas” configura un sector temático que lo vincula a reflexiones en torno al territorio y la ciudad al tiempo que se acerca a la banda habitativa a través de la secuencia “habitar-ecología-social”.

Por otro lado, vemos como tanto en el diagrama de “social” como en el de “cultura” se densifica y potencia la banda espacial y habitativa en tanto que reivindican su inclusión en el discurso sobre la ciudad y el territorio, este último además nos presenta un panorama extendido y bastante equilibrado de vinculaciones abordando desde lo global a lo identitario.

Fig 4. Estructura de focos. Diagramas individuales. Fuente: trabajo final de máster.

Finalmente decidimos superponer estos cuatro diagramas para tratar de establecer los procesos que se producían entre ellos a un nivel más global. La discriminación de datos a este nivel supuso la desactivación de bastantes entradas como “arquitectura bioclimática”, “economía”, “movilidad” o “espacio público” entre otras. A partir de aquí, las activaciones y la malla de relaciones generada reforzó la idea de una estructura interrelacionada entre focos que se soportan y retroalimentan así como el marcado carácter humanístico de la cartografía, al tiempo que coloca la entrada “ecología” en situación casi de igualdad con los focos, señalando cierta tendencia hacia su incorporación en el discurso arquitectónico.

Fig 5. Relaciones entre focos. Fuente: trabajo final de master.

 

4. A modo de conclusión.

Son bastantes los datos que pueden derivarse de este análisis, en primer lugar se aprecia un predominio de los trabajos teóricos, frente a investigaciones metodológicas o estudios de casos, algo que concuerda con el progresivo desarrollo de la zona que podríamos llamar “humanística” del mapa, frente a la zona “técnica”. Dentro de ese crecimiento, podemos apreciar que la parte humanística se va extendiendo hacia el sector originalmente dedicado a lo arquitectónico, abarcando las reflexiones sobre el individuo y el habitar.

Hay una polarización evidente de las investigaciones en torno a los polos atractores que hemos reseñado en el apartado anterior. Entre ellos cabe destacar el interés por la transformación del soporte urbano y por los cambios en el campo social y cultural. De estos polos, el tema de lo urbano y los sistemas, cercanos al ámbito arquitectónico, muestran una estructura de relaciones relativamente localizada, mientras que los otros dos, lo social y lo cultural presentan un sistema de relaciones más amplio. En este modo de mirar las relaciones entre los conceptos se desvela además un importante aislamiento del sector técnico-arquitectónico.

Por otro lado, atendiendo a la evolución de las temáticas, no sólo aparece la potencia emergente de las temáticas culturales, sino que las problemáticas específicamente arquitectónicas empiezan a verse contrastadas y revisadas desde la cultura contemporánea. La misma tendencia puede observarse en los términos referidos a las soluciones espaciales que progresivamente se anclan en conceptos y aportes teóricos del campo cultural o productivo extradisciplinar.

Por último, queremos reseñar lo que nos parece la carencia más evidente, debida al despoblamiento del sector técnico, tanto a nivel conceptual como en cuanto a registro de aportaciones y a las relaciones con los demás conceptos. También podrían revisarse temáticas que entendemos están insuficientemente recogidas como “glocal-local”, “legislación”, o temáticas territoriales, como las “infraestructuras” y la “modelización del territorio”.

No queremos desaprovechar la oportunidad de este texto para avanzar lo que podrían ser propuestas de acción, de cara a la orientación de las temáticas de las nuevas investigaciones en el seno del master. Entendemos que la integración y actualización de las temáticas arquitectónicas en el campo cultural es productivo y enriquecedor y debe fomentarse en la investigación, pero también deberían incorporarse sectores no demasiado integrados, como la técnica, o el campo económico productivo que, aunque se aprecia la tendencia al crecimiento en ese sector, debería mejorarse la integración con lo arquitectónico.

El campo de interés de las transformaciones urbanas, debería mejorar sus relaciones, no sólo con lo habitativo, o lo virtual, sino con las nuevas herramientas de representación territorial, y desde luego, con lo económico productivo. Dicho de otro modo, si lo que podría describirse como sustrato de ese interés son las transformaciones aceleradas del territorio, eso debería reflejarse con mucha mayor claridad en el mapa que restringido a una revisión de lo urbano, esté hecha desde posiciones más conservadoras (crecimientos) o intervencionistas (regeneraciones).

Las investigaciones de corte cultural deberían aproximarse también a una dispersión mayor de la que presentan, algunos de los términos asociados a ellas hablan de una concepción de la cultura desligada de lo técnico, de lo productivo, pero también de lo económico, algo que pensamos debe compatibilizarse con los parámetros tradicionales de creatividad, novedad, o identidad.

Al debate que pueda producir este texto, o la difusión vía web de los resultados de la investigación, confiamos la tarea de la puesta a prueba de la herramienta que hemos generado y la comprobación de las propuestas de comprensión de lo sucedido, que acabamos de exponer, intentando alcanzar la distancia necesaria para recibirlas.


[1] “For example, if a UCLA researcher published a paper with a colleague at the University of Tokyo, this would create an instance of collaboration between Los Angeles and Tokyo. The result of this process is a very long list of city pairs, like Los Angeles-Tokyo, and the number of instances of scientific collaboration between them. Following that, I used the geoname.org database to convert the cities’ names to geographical coordinates. The next steps were then similar to those of the Facebook friendship map. I used a Mercator projection to project the geographical coordinates onto the map and used the Great Circle algorithm to trace the lines of collaboration between cities. The brightness of the lines is a function of the logarithm of the number of collaborations between a pair of cities and the logarithm of the distance between those same two cities.” BEAUCHESNE, O. Mapa de las Colaboraciones científicas entre investigadores. Fuente: http://olihb.com/2011/01/23/map-of-scientific-collaboration-between-researchers/. Traducción María Jaime Bueno.

 

[2] Posiblemente la desidia del los investigadores y estudiantes ante las lecturas públicas de trabajos de investigación sea uno de los males endémicos de la universidad. Ese acto además, sirve normalmente como primera exposición de tesis o tesinas. En el caso de las investigaciones de los masteres suelen producirse exposiciones durante el proceso de elaboración del trabajo, aunque también cuentan con una asistencia de alumnado mucho menor que el resto de sesiones docentes. Por ello, no es extraño que haya planteamientos que se solapen o que incidan en algo que ya se ha estudiado con anterioridad, puesto que no se tienen en cuenta investigaciones que por el hecho de producirse desde el mismo marco y las mismas premisas básicas, tienen una afinidad natural.

[3] En ese sentido, el trabajo realizado en seno del master, de creación de la plataforma de investigación Cooltiva, tiene una afinidad evidente con el trabajo que proponemos, en la intención de visibilizar y hacer accesible la información, de hecho la comunicación entre ambas propuestas se ha realizado sobre la puesta en común del campo terminológico.

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